El rodaje ha empezado a muy buen ritmo, nuestros cuerpos se resienten del trabajo de la semana, y la ayuda del cámara Carlos Bermejo se hace indispensable. Los ensayos, el camerino y los momentos previos al concierto quedan grabados en nuestra cámara. A pesar de ser un día lluvioso en Madrid, encontrar taxi resulta una sencilla labor, y además descubrimos su ergonometría. Nos adentramos en el barrio de Salamanca con la compañía y apadrinamiento de nuestro amigo Poti. La Fundación Carlos de Amberes organiza una noche de jazz liderada por Jorge Pardo acompañado por un cuarteto de lujo. Alaín Pérez en el bajo y Caramelo en el piano ya son viejos compañeros, tocan sin necesidad de mirarse, pura complicidad. Jerry González parece más flamenco que nunca junto a la torería de Jorge Pardo creando mas que un diálogo,
un juego. Antes de salir al escenario los músicos escriben los arreglos que sirven de base para improvisaciones mágicas e irrepetibles….un Fa “aflamencao” o un Do "latinizado". Yendo del flamenco al latin con el lenguaje del jazz como punto de encuentro. 
El fin de la noche lo pone el clásico:
“Obsesión”, como no podía ser de otra manera.
La calle está húmeda, con ese olor a recién mojado, en la basura se amontonan viejos libros de una colección privada: "Pasión Tropical”, “El hombre del brazo de oro”,...parece que algún vecino ha decidido tirar su vieja colección de novelas. El barrio se muestra hostil para celebrar otra jornada de “Madrid Tumbao” con una cerveza. De regreso en el 28013 todo parece en su sitio de nuevo, nos costó, pero otra vez, ha merecido la pena. Siempre irrepetible y distinto. La pasada noche el jazz salvó nuestras vidas.
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