La noche comenzó con una charla introductoria para pasar a presentar a los invitados de la noche.
“Siboney” fue uno de los primeros temas en ser aclamado. Los músicos se mostraban sueltos, con ganas, llenos de alma y corazón, con esa pasión necesaria para descargar…¡¡¡y de que forma!!!. El primer invitado en subir a los timbales fue “El Gato”y aquello no había hecho mas que empezar.
En el descanso, unas emotivas proyecciones de la colección fotográfica de Felipe hicieron las delicias de los asistentes. En el segundo pase la temperatura se elevó aún mas, como si estuviésemos en famlia, Javier Colina (que estaba entre el público) fue invitado a subir, con los acordes de “como mi ritmo no hay dos” la noche ya tenía todas las papeletas para pasar a la historia. Nuestro cámara Roberto, integrándose con los músicos en el escenario como uno mas de ellos, sin molestar (o eso esperamos) consiguió recoger ese espíritu irrepetible y único. Una gran noche de música de cubana, de descarga y de sentimiento. Va por Cachao y por Tata. ¿Se puede empezar mejor un verano?







