La expectación se respira en el ambiente, unos matan la espera leyendo a Bukowski, otros ensañan los arreglos o afinan su instrumento.
El equipo de Madrid Tumbao se incrementa para la ocasión con dos cámaras y una realizadora que aportan su profesionalidad.
Los estudios Infiniy son el lugar elegido, Pedro y Pablo son los técnicos de sonido y un majestuoso piano preside el local, marfil de primera traído de Japón y fabricado a mano. Para afinarlo y dejarlo a punto son necesarias dos horas, se trata de un ritual lento y meticuloso. Todo listo para que los dedos de Pepe Rivero lo ataquen. Comienza la jornada matutina con un tema de Alain donde muestra sus influencias africanas, es un tema nuevo que estrena, dos tomas buenas que después de la comida se descartan.
Más centrados, la tarde continua con la grabación de un Cha Cha Cha, un par de descargas y una extraordinaria versión del “Jamaiquino”, el clásico de El Gran Fellové que en la voz de Alain suena de maravilla.


